Artículos periodísticos sobre Casa Betania
Betania, una casa que impulsa el desarrollo de las mujeres
Diario El Comercio, sección CIUDAD - 16 de Mayo de 1998
Esfuerzos femeninos. La necesidad monetaria y el deseo de crecimiento personal
empujaron a un grupo de mujeres hacia la búsqueda de algo más
que ollas y platos, para apostar por una aventura micro empresarial a través
de la Asociación de mujeres Betania. La institución nació
en el mes navideño, en 1990, como una respuesta a los duros momentos
económicos que en el país enfrentaba en ese momento.
Un grupo de religiosas de la congregación Sagrado Corazón apoyó
la iniciativa.
"Lo primero que llegó a nuestra mente fue no sólo hallar
respuestas asistenciales si no modos de generar empleo para quienes vivían
en las zonas marginales de Los Olivos como Los Libertadores, Chavarría",
dice Rosa Pacheco, presidenta de la institución, mientras recuerda
con nostalgia las primeras confecciones, unas cartucheras de yute.
Las necesidades eran muchas: mujeres abandonadas, niños en estado de
desnutrición. Durante los primeros dos años nuestra clientela
estaba formada sobre todo por religiosas, quienes buscaban nuestras cartucheras.
Pero no sólo de cartucheras vive el hombre por eso es que en 1992
decidieron dar un paso más adelante y entraron al negocio de la confección
de ropa. Al principio tan sólo con máquinas caseras, pero luego,
en 1996, consiguieron unas industriales.
"Una de nuestras especialidades es la confección en tela bayeta,
una tela confeccionada con hilo de ovino. Se la compramos a unos artesanos
de Puno que la trabajan a mano", explicó Pacheco.
En Betania trabajan permanentemente cinco mujeres y el volumen de producción
varía de acuerdo a los meses del año, pero en la casa el incremento
de confecciones permite dar trabajo a mayor cantidad de personas: "Cuando
tenemos mucho pedido contratamos a ocho señoras para que nos ayuden
con las labores de bordado", indicó Rosa.
La calidad de sus productos, la experiencia de organización y la perseverancia
en una línea de producción tan competitiva como es la confección
les permitió obtener el segundo puesto en el concurso "Emprendimientos
económicos liderados por mujeres" organizado por el movimiento
Manuela Ramos .
El problema es el mercado. Tienen su pequeña tienda de venta, pero
aún no es suficiente. Para colmo de males el año pasado el invierno
que nunca apareció las dejó vestidas y alborotadas con las casacas
confeccionadas para aquella temporada: "Muchas prendas preparadas con
bayeta permanecen todavía guardadas en los armarios. No hubo el frío
que esperábamos y no salieron", señaló Pacheco.
Los conocimientos de estas mujeres no queda en ellas, pues brindan clases
de corte y confección.
Por el momento, debido a la baja en las ventas, debemos trabajar sobre medida,
no podemos confeccionar en serie.
¿Desaliento? Esa palabra no existe en su diccionario, al contrario
cuenta con más proyectos y planes: "Quisiéramos conseguir
máquinas tejedoras. Deseamos crecer cada día más. Nuestra
meta no es solo ganar dinero sino que crezcamos como mujeres, como personas",
refirió doña Rosa.
Cuenta el relato bíblico que Jesús gustaba mucho de visitar
Betania, un pueblo cercano a Jerusalén donde podía disfrutar
de la acogida de sus amigos Lázaro, Martha y María. En Lima
la Casa Betania reproduce el calor de la acogida con una dosis añadida
de esfuerzo y trabajo.