El PAIT endureció mis manos
Revista Cuanto
/ Diciembre 1992
Aves, serpientes, monos, iguanas y flores exóticas, van ocupando el
espacio blanco de un mantel o la superficie áspera del yute. La mesa
va perdiendo forma: hilos, agujas y telas lo cubren todo. Las señoras
del taller de artesanía Betania han empezado a trabajar, aunque el reloj
recién marca las 7 de la mañana.
"Al comienzo era difícil bordar, no sabía nada señorita,
hasta lloraba", recuerda ahora la señora Carmen Huaynate, integrante
del taller. Ella, como sus compañeras, trabajó durante varias
jornadas en el Programa de Asistencia al Ingreso Temporal (PAIT) en el arreglo
de parques, jardines y removiendo la tierra, lo cual endureció sus manos
y la habilidad para trabajar con los dedos.
"Tuve que aprender, no me quedaba otra, con esfuerzo he tejido",
agrega Luisa Cahua al recordar sus inicios. "Todas creen que es fácil
bordar, que cualquiera puede hacerlo, pero a ver agarre una aguja y el hilo,
a ver qué hace", nos dijo en tono de reto, mostrando las coloridas
prendas en yute, hilo y tela que ellas realizan con motivos peruanos.
Para formar el taller consiguieron 200 dólares de capital y cada señora
trajo una máquina, una plancha o una mesa de su casa.
"No teníamos nada y cada señora aportó, así
conseguimos un capital inicial para los materiales y empezamos... a aprender.
Ninguna sabía coser o bordar. Estudiamos los modelos y así aprendimos",
agrega Rosa Pacheco, la coordinadora.
Tienes que ser rápida
Las 10 socias que hoy forman el taller han logrado afinar los dedos y el hilo
para esta Navidad. Algunas de ellas se quedan hasta la madrugada para avanzar
su trabajo y lograr confeccionar, por lo menos 20 carteritas a la semana cada
una.
"Si eres rápida puedes ganar hasta 120 soles mensuales, y eso
ayuda aunque sea para sobrevivir. Hasta gano más que mi esposo",
dice Carmen Huaynate, considerada la más rápida entre sus compañeras.
Las señoras del taller Betania trabajan entre las 7 de la mañana
y las 2 de la tarde. Luego las labores domésticas y la atención
de sus hijos esperan su llegada. Las cartucheras, monederos, estuches, billeteras,
blusas, faldas y bolsos que venden en cómodos precios, a partir de un
sol, son depositados en las cajas para la venta del día siguiente.
Por ahora trabajan a pedido y mediante exposición-venta, aunque la demanda
va creciendo en estas fiestas navideñas. Si alguien está esperando
recibir un lindo regalo, ya sabe donde encontrarlo. En el teléfono 5315978,
Petit Fernández o Rosa Pacheco, atenderán gustosas su pedido.